Por Héctor Romo-Parra
La risa no es un único reflejo. Una revisión reciente propone un marco de dos sistemas parcialmente diferenciados:
- Risa espontánea o afectiva: surge de manera involuntaria en contextos emocionales.
- Risa volitiva o conversacional: puede usarse intencionalmente como señal social, por ejemplo para acompañar una conversación.
Esta distinción ayuda a entender por qué, en estudios de estimulación cerebral o de lesiones focales, la expresión de risa puede aparecer acompañada de una vivencia afectiva positiva o sin ella. Es un modelo útil, no un mapa definitivo ni una forma de clasificar la risa de cada persona.
Dos redes, dos funciones
1) Risa espontánea: una red cingulo-temporal
La revisión asocia la risa espontánea con una red cingulo-temporal y vías subcorticales relacionadas con afecto, motivación y vocalización. La propuesta se apoya especialmente en observaciones clínicas, registros intracraneales y estimulación cerebral directa.
La risa espontánea tiene funciones sociales importantes. Puede acompañar la afiliación y, en ciertos contextos, se ha estudiado su posible relación con la modulación del dolor. Eso no significa que reír sea un tratamiento analgésico ni que produzca el mismo efecto en todas las personas.
2) Risa volitiva: un sistema motor-opercular lateral
La risa producida de forma intencional recluta circuitos de control motor y regiones operculares laterales que se solapan parcialmente con redes de producción del habla. Puede servir para acompañar una interacción, marcar turnos conversacionales o suavizar una situación social.
La diferencia no equivale a “risa verdadera” frente a “risa falsa”. En la vida cotidiana ambas modalidades pueden mezclarse y cumplir funciones comunicativas legítimas.

¿Por qué importa (más allá de la curiosidad)?
- Neurología y neurocirugía: los episodios de risa anómala y las respuestas durante estimulación cerebral pueden ofrecer pistas sobre los circuitos implicados. Por sí solos, no establecen un diagnóstico.
- Investigación causal: la estimulación directa y los registros intracraneales permiten estudiar con más precisión la relación entre ciertas zonas y la expresión o la vivencia de risa.
- Ciencia social: ayuda a separar, de forma aproximada, la risa afectiva de la risa usada como conducta comunicativa.
Para llevar
La risa es un comportamiento social potente y no es unitario. El modelo de dos sistemas distingue una vía cingulo-temporal vinculada con episodios espontáneos y una vía motor-opercular relacionada con la risa volitiva y conversacional.
Aún quedan preguntas abiertas: los episodios espontáneos son difíciles de reproducir en el laboratorio y gran parte de la evidencia causal procede de contextos clínicos especializados. Por eso, el modelo debe leerse como una guía para investigar, no como una explicación cerrada de toda risa humana.
Referencia
Caruana, F., & Scott, S. K. (2026). The neural basis of laughter. Trends in Neurosciences. https://doi.org/10.1016/j.tins.2026.05.002

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