Neuropsicolocos

¿Existe una «región exacta» donde se guardan los recuerdos a largo plazo?

By: Carmen Rubio

Cada cierto tiempo aparece un titular que promete haber descubierto «el lugar del cerebro donde viven los recuerdos». Aquí desmontamos la simplificación y explicamos lo que sí dice la neurociencia actual.

Los recuerdos sí tienen una huella física en el cerebro: patrones específicos de neuronas y conexiones sinápticas que se modifican con el aprendizaje. A estas huellas se les llama engramas —un término que tiene más de un siglo, pero que las técnicas modernas de optogenética e imagen cerebral han llenado de contenido empírico real.

«El engrama no es una foto guardada en una gaveta: es un patrón de actividad distribuida entre múltiples regiones cerebrales que se reconstruye cada vez que recordamos.»

Un estudio de amplio mapeo cerebral publicado en Nature Communications identificó células de engrama activas en 117 regiones distintas del cerebro de ratones durante el recuerdo de una memoria de miedo contextual —y encontró que muchas de esas regiones estaban funcionalmente conectadas entre sí, formando lo que los autores llamaron un complejo de engrama unificado. Lejos de un único «archivo», el recuerdo parece residir en una constelación de nodos.

Dicho esto, no todas las regiones contribuyen de la misma manera. El hipocampo —situado en el lóbulo temporal medial— sí cumple un papel especialmente prominente y documentado: es clave para la formación inicial de recuerdos episódicos (los que tienen contexto: cuándo, dónde, con quién), así como para su reactivación durante la vigilia y, de manera particularmente interesante, durante el sueño.

El papel del sueño: replay

Una de las historias más elegantes de la neurociencia reciente es la del replay hipocampal durante el sueño NREM. Durante las fases N2 y N3 del sueño sin movimientos oculares rápidos, el hipocampo reactiva secuencias de actividad neuronal que ocurrieron durante el día de aprendizaje. Este «replay» ocurre coordinado con oscilaciones características: ondas lentas neocorticales, husos de sueño talamocorticales y las llamadas sharp-wave ripples del hipocampo.

Esta danza de oscilaciones facilita la transferencia gradual de información hacia la neocorteza. Un trabajo publicado en 2025 (Sleep micro-structure organizes memory replay, PMC) mostró que incluso hay una microestructura dentro del sueño NREM —invisible a simple vista— que organiza qué recuerdos se reactivan en qué momentos, minimizando la interferencia entre memorias recientes y antiguas.

Lo que ocurre durante el sueño no es «guardar» un archivo: es una conversación repetida entre hipocampo y neocorteza que refuerza y redistribuye representaciones.

Consolidación Sistémica: la memoria migra

Uno de los hallazgos más sólidos y mejor replicados de la neurociencia de la memoria es que el rol del hipocampo cambia con el tiempo. Los recuerdos episódicos recientes dependen intensamente de él; los recuerdos remotos —meses o años después de formarse— van adquiriendo representaciones más estables y distribuidas en la neocorteza.

Este proceso, llamado consolidación sistémica, ha sido documentado tanto en modelos animales como en humanos. Un estudio en Nature Neuroscience (Lee et al., 2022) demostró que en ratones, la consolidación de memorias remotas se correlaciona con el fortalecimiento progresivo de conexiones entre neuronas específicas del córtex prefrontal activas durante el aprendizaje y reactivadas durante el recuerdo tardío. La neocorteza construye así una representación más estable, menos dependiente del hipocampo —aunque, como muestra investigación reciente de 2024 en Neuron, el hipocampo puede volver a ser reclutado durante la recuperación de memorias remotas, formando un nuevo engrama para su actualización.

Hipocampo(MTL)

Central para la formación de memorias episódicas y su reactivación a corto plazo. Con el tiempo se vuelve menos imprescindible para los recuerdos bien consolidados, pero puede ser reclutado de nuevo durante la actualización de memorias remotas.

El destino a largo plazo. Las representaciones se distribuyen en redes específicas según el tipo de información: visual (corteza occipitotemporal), motora (córtex motor/cerebelo), semántica (regiones temporales laterales), etc.

No es un almacén universal de recuerdos. Modula la prioridad emocional del engrama: los eventos con carga emocional alta se recuerdan mejor, en parte porque la amígdala potencia la consolidación hipocampal. Es clave en memorias de miedo.

Fuertemente asociado con la memoria semántica (conceptos, significados, conocimiento del mundo) y con la dimensión semántica de la memoria autobiográfica, en interacción con el hipocampo y otras regiones del lóbulo temporal medial.

Parte de lo que se ha llamado el «sistema tripartito de memoria episódica» (hipocampo – tálamo anterior – cuerpos mamilares). Contribuye al mantenimiento de representaciones de contexto y a la navegación espacial asociada a la memoria.

¿Y el lóbulo temporal anterior? La memoria semántica

El lóbulo temporal anterior (ATL) merece atención especial porque a menudo aparece en titulares como el supuesto «depósito autobiográfico». La realidad es más matizada.

El ATL se asocia con memoria semántica: el conocimiento conceptual sobre el mundo —que un perro ladra, que París es una capital, quién fue Frida Kahlo— más que con el recuerdo detallado de episodios específicos. Investigación reciente (Rouse et al., 2024) comparó pacientes con daño bilateral versus unilateral del ATL y encontró déficits amplios en reconocimiento facial, acceso a conceptos y semántica del lenguaje, con diferencias entre hemisferios: el izquierdo más ligado a información verbal; el derecho a información sobre caras famosas.

Esto es importante: cuando las lesiones del ATL afectan la memoria, no lo hacen de manera uniforme. El tipo de memoria afectado depende de qué lado, la extensión del daño y las redes comprometidas. Eso precisamente contradice la idea de que «ahí se guarda todo».

En cuanto a la memoria autobiográfica, el ATL sí interviene —pero principalmente en su dimensión semántica (quién soy, qué sé sobre mi vida), mientras que el hipocampo sigue siendo crucial para la riqueza episódica (revivir un momento específico con detalle contextual).

Lo que los titulares suelen exagerar

  • Los recuerdos tienen sustrato físico (engramas) en patrones neuronales específicos.
  • El hipocampo es central para la formación y reactivación episódica.
  • El sueño NREM facilita la consolidación hipocampo↔neocorteza.
  • Con el tiempo, los recuerdos se redistribuyen en redes neocorticales.
  • Distintas estructuras modulan aspectos distintos del recuerdo.
  • Que existe un único «archivo» o «caja fuerte» para toda la memoria a largo plazo.
  • Que el hipocampo «guarda» los recuerdos como carpetas.
  • Encontrar la activación en una región donde «se almacena todo».
  • Que la amígdala «sustituye» al hipocampo como almacén universal.
  • Que los resultados en roedores se aplican directamente a humanos sin matices.

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