By: Carmen Rubio
Reconocer una cara conocida parece casi magia: aunque alguien envejezca, cambie de peso, se deje barba o incluso se opere, muchas veces seguimos identificando a la persona casi al instante. Pero ¿qué tan poca información necesita realmente el cerebro para lograrlo? ¿Hay un límite?
(más…)
