Por Héctor Romo-Parra

Por Héctor Romo-Parra

por Hector Romo-Parra
💤

por Hector Romo-Parra


Idea central: la microglía no solo “limpia” el cerebro. También esculpe circuitos durante el desarrollo mediante el sistema del complemento (una vía inmune), y cuando esa señal se desregula puede contribuir a enfermedad.
(más…)por Héctor Romo-Parra

https://www.facmed.unam.mx/publicaciones/gaceta/oct252k5/arechiga.html
¿Quién manda cuando el cuerpo decide subir o bajar la temperatura? En buena parte, un conjunto de circuitos del cerebro —sobre todo en el hipotálamo— funciona como un “termostato biológico”: compara señales internas, calcula un punto de ajuste y coordina respuestas como sudoración, escalofríos y cambios en el flujo sanguíneo. En México, una figura clave para entender esa fisiología integrativa fue Hugo Arechiga Urtuzuástegui (1932–2020), neurofisiólogo que ayudó a formar escuela y a colocar la termorregulación en el mapa de la neurociencia latinoamericana.
(más…)por Héctor Romo-Parra
Lunes Neurocientífico

Terrence Sejnowski (n. 1947) ayudó a construir el puente entre la neurociencia y el aprendizaje automático cuando todavía no existía el “deep learning” como industria. Sus ideas —y las herramientas matemáticas que impulsó— prepararon el terreno para entender cómo pueden aprender redes de neuronas (biológicas o artificiales) y por qué el aprendizaje no es sólo “ajustar pesos”, sino organizar representaciones internas útiles.
(más…)por Hector Romo

Aquí la información completa:
(más…)por Héctor Romo-Parra

Dormimos aproximadamente un tercio de la vida y, aun así, durante siglos el sueño fue “tierra de nadie” para la ciencia: un apagón que sólo servía para descansar. Hoy sabemos que es un estado activo, con arquitectura propia, donde el cerebro reorganiza la memoria, regula emociones, recalibra la inmunidad y mantiene la salud de sus circuitos.
En México, una parte importante de esa historia se construyó a partir del trabajo de Augusto Fernández‑Guardiola, pionero de la neurofisiología del sueño y figura clave para institucionalizar el estudio electrofisiológico del dormir. Este “Lunes Neurocientífico” es un recorrido accesible por su trayectoria y por qué su legado sigue vigente.
(más…)Por Héctor Romo-Parra
Ver la trayectoria de Artemis II es recordar que la astronáutica no “apunta” la nave hacia la Luna como si fuera una línea recta: diseña una coreografía exactísima entre velocidad, gravedad, tiempo y geometría orbital. La misión despegó el 1 de abril de 2026, lleva una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna y volverá a la Tierra en una misión de unos 10 días. (NASA)
A mí me gusta pensarlo así: como jugar canicas o pelota, pero en el espacio. Lanzar Orion no es solo “aventarlo” hacia la Luna; es como si un pitcher mandara la bola con el ángulo, la fuerza y el instante precisos para que otro campo gravitacional la reciba, la curve, la acelere o la frene lo justo, y luego la regrese de nuevo al catcher correcto. La Tierra “lanza”, la Luna “desvía” y la nave no improvisa: obedece matemáticas finísimas. Esa es la belleza. (NASA Scientific Visualization Studio)
Lo impresionante no es solo llegar cerca de la Luna, sino hacerlo con tal exactitud que la gravedad terrestre y lunar colaboren para traer de vuelta a la tripulación. En otras palabras: no es fuerza bruta, es cálculo orbital elegante. Por eso estas trayectorias parecen simples en una animación, pero detrás hay una brutal precisión en efemérides, maniobras y ventanas de tiempo. (NASA Scientific Visualization Studio)
Y quizá eso sea lo más fascinante de Artemis II: que cuando vemos una curva limpia en pantalla, en realidad estamos viendo una de las expresiones más puras de la física aplicada. Una pelota lanzada millones de veces mejor que cualquier brazo humano. (NASA Scientific Visualization Studio)
Liga al proyecto y la trayectoria :