Plasticidad, hormonas y lo que la neurociencia sabe (y aún no sabe) sobre el ciclo menstrual y la arquitectura cerebral
By: Norma Serrano & Rebeca Jiménez
Un problema de muestra
Durante décadas, gran parte de la neurociencia básica se basó en sujetos masculinos. Esto se debió a la creencia errónea de que las fluctuaciones hormonales en las mujeres hacían que los datos fueran demasiado «variables». Por ello, se decidió excluirlas, suponiendo que los resultados serían generalizables.
El precio de esa decisión lo estamos pagando ahora: hay preguntas básicas sobre el cerebro femenino que aún no tienen respuesta porque no se han estudiado sistemáticamente. Por ejemplo, ¿cambia el cerebro a lo largo del ciclo menstrual?
La respuesta, según estudios recientes con neuroimagen de alta resolución, parece ser que sí. Pero la historia tiene más capas de las que suelen contar los titulares.
Lo que sabe la ciencia:
Desde ratas hasta resonancias de 7 Tesla
En los años noventa Catherine Woolley y Bruce McEwen mostraron en ratas que el estrógeno puede cambiar la densidad de espinas dendríticas en el hipocampo, es decir, alterar el número de conexiones entre neuronas durante el ciclo estral. Fue un hallazgo que rompió con la idea de que las hormonas sexuales eran «solo» reproductivas.
Ese mecanismo tiene sentido anatómico: el hipocampo, la corteza prefrontal y la amígdala están repletos de receptores de estrógeno y progesterona. No son oídos sordos a estas señales; son órganos diana activos.
La pregunta era si esto también sucedía en humanos y en qué medida. Para responder, se necesitaban dos cosas que no habían estado disponibles juntas: muestras longitudinales de mujeres (es decir, escanear a las mismas personas a lo largo de su ciclo, no compararlas con hombres) y tecnología de imagen precisa.
Dos estudios recientes los combinaron.
Estudio
Ultra-high-field 7T MRI reveals changes in human medial temporal lobe volume in female adults during menstrual cycle (2023)
Menstrual cycle-driven hormone concentrations co-fluctuate with white and gray matter architecture changes across the whole brain. (2024)
Qué hicieron y qué encontraron
Escanearon a 27 mujeres en 6 momentos del ciclo con RMN de 7 Tesla. Se descubrió que el estrógeno afecta el volumen de la corteza parahipocampal y la progesterona influye en subregiones del hipocampo (subículo, área perirrinal 35). La interacción de ambas hormonas afecta el volumen de CA1, clave para la memoria de trabajo y la integración.
Siguieron a 30 mujeres en tres fases del ciclo (menstruación, ovulación, fase lútea). Reportaron cambios en la microestructura de la sustancia blanca y en el grosor cortical en todo el cerebro, no solo en el hipocampo. Las variaciones de estradiol y LH se asociaron con patrones más amplios.
¿Qué cambia y cuándo?
Los patrones varían según la fase del ciclo. De forma esquemática —y con la advertencia de que los estudios son aún pequeños y los efectos no son uniformes en todas las personas:
Fase folicular
Estrógeno ascendente
- Expansión de subregiones del lóbulo temporal medial
- Mayor grosor en corteza parahipocampal
- Aumento de densidad sináptica en hipocampo (en modelos animales)
Ovulación
Pico de estrógeno y LH
- Mayor grosor cortical en varios puntos del cerebro
- Cambios microestructurales en sustancia blanca
Fase lútea
Progesterona alta
- Cambios en subículo y área perirrinal
- En animales, la progesterona atenúa efectos del estrógeno sobre CA1
- Mayor variabilidad individual en esta fase
La distinción que importa:
La plasticidad no es deterioro
Que el hipocampo cambie de volumen a lo largo del ciclo no implica que el cerebro sea menos eficiente, menos estable o menos racional durante ninguna de sus fases. Implica que tiene plasticidad.
La plasticidad cerebral es la capacidad de aprender y adaptarse a cambios en el entorno. Un estudio de Maguire et al. (2000) mostró que el hipocampo de los taxistas londinenses crece al aprender rutas complejas. También se reduce en etapas tempranas del Alzheimer. Su variación con las hormonas no es una enfermedad, sino una respuesta normal del sistema a otras variables.
Lo que UCLA y el Max Planck enfatizan
«Aunque los estudios en humanos son limitados y un mayor volumen regional no implica necesariamente mejor función, hay consenso en que la subregión CA1 del hipocampo juega un papel funcional específico en la integración de memoria e inferencia.»
Las fluctuaciones son reales y medibles, pero su significado para cada persona aún es desconocido. La relación entre volumen y rendimiento cognitivo no es simple ni directa.
Desmontando el «period brain»
El estereotipo del «cerebro hormonal» como símbolo de irracionalidad no se sostiene en los datos. Los estudios sobre el rendimiento cognitivo durante el ciclo —incluyendo los de Neuropsychopharmacology— muestran que, en general, la mayoría de las funciones verbales y espaciales son estables.
Mito
Las fluctuaciones hormonales en el cerebro femenino lo hacen menos racional o confiable.
Lo que dice la evidencia
Los cambios estructurales son reales pero no implican deterioro cognitivo. La mayoría de funciones ejecutivas permanecen estables a lo largo del ciclo.
Mito
Los cambios hormonales sobre el cerebro son solo reproductivos, periféricos, irrelevantes para la cognición.
Lo que dice la evidencia
El hipocampo, la amígdala y la corteza prefrontal tienen receptores activos de estrógeno y progesterona. Estas hormonas participan en la modulación de sinapsis, mielinización y volumen regional.
Mito
Si los cambios son tan grandes, deberíamos verlos en el rendimiento cotidiano.
Lo que dice la evidencia
Los cambios estructurales son sutiles. Los estudios se realizaron en mujeres sanas sin síntomas importantes. La relación entre estructura y función es compleja y poco estudiada.
Referencias:
Zsido, R.G., Williams, A.N., Barth, C. et al.(2023). Ultra-high-field 7T MRI reveals changes in human medial temporal lobe volume in female adults during menstrual cycle. Nature Mental Health, 1, 761–771. https://doi.org/10.1038/s44220-023-00125-w
Rizor, E. J., Babenko, V., Dundon, N. M., Beverly-Aylwin, R., Stump, A., Hayes, M., Herschenfeld-Catalan, L., Jacobs, E. G., & Grafton, S. T. (2024). Menstrual cycle-driven hormone concentrations co-fluctuate with white and gray matter architecture changes across the whole brain. Human Brain Mapping, 45(11), e26785. doi: 10.1002/hbm.26785
Woolley, C. S., & McEwen, B. S. (1992). Estradiol mediates fluctuation in hippocampal synapse density during the estrous cycle in the adult rat. Journal of Neuroscience, 12(7), 2549–2554.
Maguire, E. A., et al. (2000). Navigation-related structural change in the hippocampi of taxi drivers. PNAS, 97(8), 4398–4403.
Mishra, S. (2025, septiembre 23). The menstrual cycle can reshape your brain. National Geographic. https://www.nationalgeographic.com/premium/article/menstruation-brain-women-reshape


Deja un comentario