Por: Carmen Rubio & Rebeca Jiménez
La obesidad suele narrarse como un problema del presente: lo que se come hoy, lo que se gasta hoy, lo que se decide hoy. Pero ¿y si parte del problema estuviera inscrito en el pasado biológico del propio tejido?
Un estudio publicado en Nature propone que el tejido adiposo conserva una “memoria epigenética” de la obesidad incluso después de la pérdida de peso. No se trata de memoria en sentido psicológico, sino de marcas moleculares persistentes que podrían modular la forma en que las células responden ante futuros estímulos metabólicos. ¿Estamos ante una barrera biológica real para mantener la pérdida de peso? ¿O ante una adaptación metabólica persistente cuyo significado clínico aún no comprendemos del todo?





