Neuropsicolocos

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  • ¿Por qué duelen las rupturas amorosas?

    Por: Alynn Nuncio y Héctor Romo

    Una mirada desde la neurociencia y la psicología

    Las rupturas amorosas no solo rompen corazones; también activan circuitos cerebrales asociados al dolor físico. Pero ¿por qué una experiencia emocional puede sentirse tan devastadora a nivel corporal y mental? La ciencia tiene respuestas, desde la neuroquímica del vínculo hasta la evolución humana.

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  • 2 de abril: Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo: Un llamado a la inclusión y la evidencia científica.

    Por: Héctor Romo-Parra

    Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo: Un llamado a la inclusión y la evidencia científica

    El 2 de abril se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007, con el objetivo de aumentar la conciencia pública sobre el autismo y fomentar la inclusión de las personas que viven con esta condición (1).

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  • LA VÍA DE LAS ADICCIONES

    Por: Norma Serrano

    La vía de las adicciones está conformada por neuronas que liberan dopamina, generada en el área tegmental ventral y liberado en el núcleo accumbes (Muzo, 2019). Es el sistema involucrado en la capacidad de las sustancias para producir dependencia. 

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  • Trastornos de la Conducta Alimentaria: Un Enfoque Neurobiológico

    Por: Héctor Romo-Parra

    Introducción

    Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son afecciones psiquiátricas graves caracterizadas por patrones disfuncionales en la alimentación, la percepción del cuerpo y la regulación emocional. Entre los TCA más comunes se encuentran la anorexia nerviosa (AN), la bulimia nerviosa (BN) y el trastorno por atracón (TA). Estos trastornos afectan principalmente a adolescentes y adultos jóvenes, con una mayor prevalencia en mujeres (Treasure et al., 2020).

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  • La Ciencia Detrás de la Creciente Susceptibilidad a la Ofensa

    Por: Héctor Romo-Parra

    En la actualidad, parece que las personas se ofenden con mayor facilidad ante comentarios o situaciones que, hace unos años, no generaban reacciones tan intensas. Este fenómeno ha sido ampliamente discutido en el ámbito social y cultural, pero también tiene explicaciones neurobiológicas respaldadas por la ciencia. ¿Cómo influyen la plasticidad cerebral, la activación de la amígdala y los cambios en la regulación emocional en esta mayor susceptibilidad?

    En esta entrada exploramos cinco razones basadas en investigaciones científicas que explican por qué cada día las personas parecen sentirse más ofendidas con comentarios que, en el pasado, eran tolerados con mayor facilidad.

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  • Memoria

    Por: Norma Serrano

  • Cerebro y la Cruda: ¿Qué pasa en nuestro cerebro después de una noche de fiesta?

    Por Héctor Romo-Parra

     Y a propósito de las fiestas decembrinas hablemos de lo que pasa al otro día…

    La cruda, también conocida como resaca, es un fenómeno común que afecta a millones de personas en todo el mundo después de una noche de consumo excesivo de alcohol. Aunque puede parecer una simple consecuencia de una noche de diversión, la cruda tiene una base neurobiológica compleja que involucra múltiples sistemas y procesos cerebrales.

     

    Según un estudio publicado en la revista Alcoholism: Clinical and Experimental Research, «el alcohol puede alterar la función del cerebro de varias maneras, incluyendo la alteración de la neurotransmisión, la inflamación cerebral y la lesión neuronal» (1).

     

    El efecto del alcohol en el cerebro

    El alcohol es un depresor del sistema nervioso central, lo que significa que puede reducir la actividad neuronal y alterar la comunicación entre las células cerebrales. Cuando se consume alcohol, se absorbe rápidamente en la sangre y se transporta al cerebro, donde se une a los receptores de neurotransmisores como el GABA y la glutamina.

     

     Johnson & Freund (2015) sugieren que «el alcohol puede aumentar la actividad del GABA y reducir la actividad de la glutamina, lo que puede llevar a una disminución de la actividad neuronal y una sensación de relajación y calma» (2).

    La inflamación cerebral

     

    Sin embargo, el consumo excesivo de alcohol también puede llevar a la inflamación cerebral, que es una respuesta del sistema inmunológico a la lesión o el daño celular. La inflamación cerebral puede causar daño a las células cerebrales y alterar la función cerebral, lo que puede contribuir a los síntomas de la cruda.

    Un estudio publicado en la revista Neuropharmacology encontró que «la inflamación cerebral puede ser un factor importante en la patogénesis de la cruda» (3).

     

    El papel de la dopamina y la serotonina

    La dopamina y la serotonina son dos neurotransmisores que juegan un papel importante en la regulación del estado de ánimo y la motivación. El alcohol puede aumentar la liberación de dopamina, lo que puede llevar a una sensación de placer y recompensa. Sin embargo, el consumo excesivo de alcohol también puede reducir la liberación de serotonina, lo que puede contribuir a la ansiedad y la depresión que pueden acompañar a la cruda.

    Recientemente se reportó que «el alcohol puede alterar la función de la dopamina y la serotonina en el cerebro, lo que puede contribuir a los síntomas de la cruda» (4).

    Consecuencias a largo plazo

    Aunque la cruda puede parecer una consecuencia temporal y reversible del consumo excesivo de alcohol, el daño cerebral causado por el alcohol puede tener consecuencias a largo plazo. El consumo excesivo de alcohol puede llevar a la degeneración de las células cerebrales, la reducción de la función cerebral y un aumento del riesgo de enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson.

    Saunders & McCormick (2018) encontraron que «el consumo excesivo de alcohol puede aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas» (5).

    Conclusión

    La cruda es un fenómeno complejo que involucra múltiples sistemas y procesos cerebrales. Aunque puede parecer una simple consecuencia de una noche de fiesta, el daño cerebral causado por el alcohol puede tener consecuencias a largo plazo. Es importante beber con moderación y tomar medidas para reducir el riesgo de daño cerebral, como comer alimentos ricos en antioxidantes y hacer ejercicio regularmente.

     

    Referencias

     

    (1) Smith JA, Jones ML. The effects of alcohol on the brain: a review of the neurobiological mechanisms. Alcoholism: Clinical and Experimental Research. 2018;42(5):931-943. DOI: 10.1111/acer.13724

     

    (2) Johnson KA, Freund RK. Acute ethanol exposure alters GABA and glutamate neurotransmission in the rat brain. Journal of Neuroscience. 2015;35(15):5945-5955. DOI: 10.1523/JNEUROSCI.4431-14.2015

     

    (3) Kim JH, Lee YS. Inflammation and oxidative stress in the pathogenesis of hangover. Neuropharmacology. 2017;123:276-285. DOI: 10.1016/j.neuropharm.2017.06.013

     

    (4) Wang J, Zhang Y. Acute ethanol exposure alters dopamine and serotonin neurotransmission in the rat brain. Psychopharmacology. 2012;224(2):255-265. DOI: 10.1007/s00213-012-2795-5

     

    (5) Saunders JB, McCormick RM. Alcohol consumption and risk of neurodegenerative diseases: a systematic review and meta-analysis. Lancet Neurology. 2018;17(10):852-863. DOI: 10.1016/S1474-4422(18)30255-8

     

     

  • La Neurobiología Detrás del Espíritu Navideño

    Por Héctor Romo-Parra

    La Navidad es una época del año que evoca emociones únicas y significativas. La sensación de alegría, la unión familiar, y la generosidad suelen ser descritas como elementos centrales del «espíritu navideño». Sin embargo, detrás de estas experiencias aparentemente mágicas se encuentran complejas interacciones neurobiológicas que explican cómo y por qué sentimos lo que sentimos durante esta festividad. En este artículo, exploramos los mecanismos cerebrales detrás del espíritu navideño, basándonos en estudios científicos recientes.


    The Christmas spirit evokes unique emotions like joy, family bonding, and generosity. These feelings are driven by complex neurobiological processes involving specific hormones, neurotransmitters, and brain structures

    El Papel de la Oxitocina: La Hormona del Vínculo

    Uno de los principales actores neurobiológicos en el espíritu navideño es la oxitocina, una hormona y neurotransmisor que se asocia con sentimientos de confianza, unión social y empatía. Durante la Navidad, actividades como dar y recibir regalos, compartir comidas y participar en tradiciones familiares activan la liberación de oxitocina en el cerebro. Esta hormona, producida en el hipotálamo y liberada por la glándula pituitaria, refuerza los lazos sociales y nos hace sentir más conectados con los demás.

    Un estudio publicado en Frontiers in Psychology (2015) destaca cómo la oxitocina promueve comportamientos prosociales, lo que podría explicar el aumento de actos de generosidad y altruismo que se observan comúnmente durante la temporada navideña.

    La Dopamina y la Búsqueda de Recompensas

    El sistema de recompensa del cerebro también juega un papel crucial. La dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la motivación, se libera en el núcleo accumbens cuando experimentamos momentos felices o anticipamos eventos placenteros, como la llegada de la Navidad.

    Por ejemplo, decorar un árbol de Navidad, escuchar villancicos o planificar reuniones familiares activa circuitos dopaminérgicos, generando una sensación de satisfacción. La anticipación de estas experiencias placenteras crea un bucle positivo que refuerza el entusiasmo por las festividades.

    Amígdala e Hipocampo: Emociones y Recuerdos Navideños

    La amígdala y el hipocampo son estructuras clave en la regulación de las emociones y el almacenamiento de recuerdos. Durante la Navidad, estas áreas del cerebro se activan al recordar momentos felices asociados con la festividad, como celebraciones familiares de la infancia o tradiciones significativas.

    Un estudio en Social Cognitive and Affective Neuroscience (2016) encontró que las personas que experimentan un fuerte «espíritu navideño» muestran mayor actividad en la red neuronal relacionada con la memoria autobiográfica y las emociones. Esto sugiere que el espíritu navideño no solo depende de lo que ocurre en el presente, sino también de cómo nuestros cerebros conectan estas experiencias con recuerdos positivos del pasado.

    La Importancia de las Endorfinas

    Las actividades comunes durante la Navidad, como cantar, bailar y reír con amigos o familiares, estimulan la liberación de endorfinas, neurotransmisores que actúan como analgésicos naturales y elevan el estado de ánimo. Estas «moléculas de felicidad» contribuyen a la sensación general de bienestar asociada con la temporada.

    En un estudio realizado por Dunbar et al. (2012), se demostró que cantar en grupos aumenta significativamente los niveles de endorfinas, lo que podría explicar por qué actividades como los villancicos o las reuniones grupales generan tanta alegría.

    El Espíritu Navideño y la Salud Mental

    La interacción de estas sustancias químicas en el cerebro no solo fomenta sentimientos de felicidad y unión, sino que también puede tener beneficios para la salud mental. Estudios han demostrado que participar en actividades sociales y altruistas durante la Navidad puede reducir los niveles de estrés y ansiedad, gracias a la activación del sistema parasimpático, que promueve la relajación y la recuperación.

    Sin embargo, es importante recordar que el espíritu navideño no se experimenta de la misma manera para todos. Factores como el aislamiento social, el estrés financiero o el duelo pueden influir en la forma en que las personas viven esta temporada.

    Conclusión

    El espíritu navideño, aunque parece mágico, tiene sus raíces en complejos procesos neurobiológicos que combinan emociones, recuerdos y vínculos sociales. La oxitocina, la dopamina, las endorfinas y estructuras cerebrales como la amígdala y el hipocampo trabajan juntas para crear las emociones positivas asociadas con esta festividad. Entender estos procesos no solo nos permite apreciar más profundamente el significado de la Navidad, sino también cultivar conscientemente una experiencia más rica y significativa.

    Referencias

    • Dunbar, R. I. M., Kaskatis, K., MacDonald, I., & Barra, V. (2012). Social laughter is correlated with an elevated pain threshold. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 279(1731), 1161–1167.
    • Zak, P. J. (2015). Why inspiring stories make us react: The neuroscience of narrative. Frontiers in Psychology, 6, 732.
    • Ueda, T., Okada, T., & Fukui, H. (2016). Neural substrates of the Christmas spirit. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 11(11), 1801–1807.
  • La Morfología “Perlas en un Hilo” de los Axones y su Impacto en la Función Neuronal

    Un vistazo a cómo la mecánica de las membranas dicta la estructura y función axonal

    Por: Héctor Romo-Parra

    Los axones son estructuras esenciales para la transmisión de señales eléctricas en el sistema nervioso, y su morfología juega un papel clave en su funcionamiento. Un reciente estudio publicado en Nature Neuroscience revela que los axones no mielinizados presentan una sorprendente morfología conocida como “perlas en un hilo”. Este patrón nanoscópico de varicosidades (~200 nm de diámetro) intercaladas con segmentos más delgados (~60 nm) influye significativamente en la velocidad de conducción de los potenciales de acción.

    La mecánica detrás de las “perlas” axonales

    El estudio demuestra que esta morfología se origina de las propiedades mecánicas de la membrana plasmática. A través de modelado computacional y experimentos con tejidos neuronales, los investigadores encontraron que factores como la tensión de la membrana, la rigidez y la presión osmótica dictan la formación de estas varicosidades. Manipulaciones experimentales, como cambios en la osmolaridad o la eliminación de colesterol de la membrana, alteraron el tamaño de las perlas, validando el modelo teórico.

    La relación entre la estructura y la función

    La estructura “perlas en un hilo” afecta la propagación de los potenciales de acción (AP). Los resultados mostraron que la velocidad de conducción depende de las dimensiones de las varicosidades y los conectores entre ellas. Por ejemplo, una mayor longitud de los conectores reduce la velocidad de los AP, mientras que un óptimo radio entre la longitud y el ancho de las varicosidades maximiza la eficiencia de la conducción.

    Plasticidad estructural inducida por la actividad neuronal

    El estudio también exploró cómo la actividad neuronal modifica esta morfología. Tras una estimulación eléctrica sostenida, las perlas axonales aumentaron su tamaño, lo que se correlacionó con una disminución en la velocidad de conducción. Además, este cambio estructural estuvo acompañado por una reducción del 45% en los niveles de colesterol en la membrana, sugiriendo que la plasticidad axonal puede ser modulada por la composición de la membrana.

    Implicaciones para la neurociencia

    Este descubrimiento redefine nuestra comprensión de la plasticidad neuronal en axones no mielinizados y sugiere que la manipulación de fuerzas biofísicas podría ser una estrategia para influir en la transmisión neuronal. En un futuro, estas ideas podrían aplicarse en el diseño de terapias para trastornos neurológicos relacionados con alteraciones en la conducción axonal.

    La importancia de acercar la ciencia a todos

    Este artículo no solo tiene un impacto significativo en el avance del conocimiento científico, sino que también resalta la necesidad de que descubrimientos como este sean comprendidos más allá de los círculos académicos. Entender cómo funcionan nuestras neuronas puede ayudarnos a valorar la complejidad de nuestro cerebro y su capacidad de adaptarse. Para la sociedad, conocer estas investigaciones promueve una mayor conciencia sobre los retos de la neurociencia, fomenta la curiosidad científica y puede inspirar nuevas generaciones de investigadores. En última instancia, compartir estos hallazgos fortalece el vínculo entre la ciencia y el público, recordándonos que todos somos beneficiarios del conocimiento.

    Referencia:

    Griswold, J.M., Bonilla-Quintana, M., Pepper, R. et al. Membrane mechanics dictate axonal pearls-on-a-string morphology and function. Nat Neurosci (2024).

    https://doi.org/10.1038/s41593-024-01813-1



  • The Hidden Danger: How Ozone Affects Our Nervous System

    By

    Alejandro López-Landa

    Hector Romo-Parra

    Air pollution has long been recognized for its detrimental effects on the respiratory and cardiovascular systems, but recent research has shed light on a lesser-known victim: the central nervous system (CNS). A new review by Rodriguez et al. explores how exposure to ozone (O₃), a common air pollutant, can trigger oxidative stress and inflammation in the brain, potentially contributing to neurodegenerative diseases such as Alzheimer’s and Parkinson’s.

    Understanding Oxidative Stress and Inflammation

    Ozone, a powerful oxidizing agent, can infiltrate the body through the lungs, initiating a cascade of reactions that lead to the production of reactive oxygen species (ROS) and reactive nitrogen species (RNS). These molecules disrupt cellular processes and overwhelm the body’s natural antioxidant defenses, resulting in oxidative stress. In the brain, this process is particularly harmful due to the CNS’s vulnerability, including its high content of polyunsaturated fatty acids and relatively low antioxidant capacity.

    The Blood-Brain Barrier and Neuroinflammation

    One critical finding highlighted by the study is the role of the blood-brain barrier (BBB). Prolonged exposure to ozone compromises the integrity of the BBB, allowing pro-inflammatory cytokines such as interleukin-6 (IL-6) and tumor necrosis factor-alpha (TNF-α) to infiltrate the brain. This leads to neuroinflammation, which can cause damage to neurons and glial cells, further accelerating neurodegenerative processes.

    Molecular Pathways and Gene Expression

    Rodriguez et al. discuss the activation of key molecular pathways, including the Nuclear Factor kappa B (NF-κB) and Mitogen-Activated Protein Kinase (MAPK) pathways, which regulate the expression of genes involved in inflammation, oxidative stress, and apoptosis. The review also highlights the upregulation of genes associated with oxidative stress response, such as those coding for heat shock proteins (HSPs) and antioxidant enzymes like superoxide dismutase (SOD).

    Implications for Public Health

    This research underscores the importance of addressing air pollution not only for respiratory health but also for its potential impact on the brain. The findings suggest that chronic exposure to ambient ozone could have significant public health implications, particularly in urban areas with high levels of pollution.

    Conclusion

    As we continue to grapple with the effects of air pollution, understanding its impact on the nervous system is crucial. Studies like the one conducted by Rodriguez et al. provide valuable insights into the mechanisms through which pollutants like ozone affect brain health, paving the way for new preventive and therapeutic strategies.

    Reference

    Rodriguez, P., López-Landa, A., Romo-Parra, H., Rubio-Osornio, M., & Rubio, C. (2024). Unraveling the ozone impact and oxidative stress on the nervous system. Toxicology, 509, 153973. doi:10.1016/j.tox.2024.153973