By: Carmen Rubio
Por décadas asumimos cómo el litio se comporta en el cerebro. Un nuevo estudio con resonancia magnética de litio acaba de comprobarlo directamente, con datos que responden preguntas clínicas que nadie había podido resolver antes.
Este artículo es de divulgación científica. La pauta de dosificación, el monitoreo y cualquier cambio en el tratamiento con litio deben ser decididos por el médico. El litio necesita seguimiento regular de la función renal, tiroidea y niveles en sangre.
El litio ha sido el tratamiento principal para el trastorno bipolar durante más de setenta años. Ayuda a prevenir episodios y reduce el riesgo de suicidio, siendo transformador para quienes responden al tratamiento. Sin embargo, hasta hace poco, los médicos no sabían cómo actúa en el cerebro. Pueden medir sus niveles en sangre, pero lo que sucede en el cerebro no era accesible con las técnicas disponibles.
Un estudio del 28 de junio de 2026 en The Lancet Psychiatry cambia eso. Usando ⁷Li-MRI, que puede detectar litio en el tejido cerebral, el equipo de Newcastle University y la Universidad Técnica de Dresde midió por primera vez cómo varían los niveles de litio en el cerebro a lo largo del día dependiendo de si el medicamento se toma una o dos veces al día. Los resultados son importantes para la práctica clínica.
01 / La técnica
El fármaco en su órgano diana
La resonancia magnética convencional detecta señales del hidrógeno presente en el agua y en la grasa. El litio es un elemento diferente —el isótopo ⁷Li— y tiene propiedades magnéticas propias que permiten, bajo las condiciones adecuadas, generar una imagen de su distribución en el tejido.
¿Cómo funciona la ⁷Li-MRI?
El ⁷Li tiene un momento magnético nuclear detectable por resonancia magnética, pero su concentración en el cerebro es muy baja en comparación con el hidrógeno, lo que hace la señal débil y difícil de distinguir del ruido. Los grupos de Newcastle y Dresde han desarrollado técnicas optimizadas que permiten obtener imágenes cerebrales de litio en escáneres de 3 Tesla en aproximadamente 8 minutos.
El resultado: la primera imagen directa de un fármaco en su órgano diana en psiquiatría.
02 / El estudio
¿Cómo se hizo y quiénes participaron?
El estudio incluyó 41 pacientes estables (eutímicos) de 18 a 50 años con diagnóstico de trastorno bipolar tipo I o II, todos en dosis estable de litio. Veinte tomaban litio una vez al día y veintiuno dos veces al día. Antes de la medición, siguieron una rutina estandarizada con horarios fijos de sueño e ingesta de líquidos.
Los datos de imagen se analizaron con dos plataformas: BolT para cuantificación a nivel de cerebro completo y N-LIVE para mapeo en tejidos específicos.
41
Pacientes con bipolar I o II, estables y eutímicos
3
Escáneres ⁷Li-MRI por participante en una ventana de 10 horas
38.5 h
Vida media del litio en cerebro vs 18.7 h en sangre
~25%
Menos dosis total diaria en grupo OD — con niveles cerebrales equivalentes a las 12 h
Los hallazgos
El resultado central confirma algo que se asumía pero nunca se había medido directamente: los niveles de litio en el cerebro siguen de cerca a los niveles en sangre a lo largo del día. El cerebro no «amortigua» activamente las subidas y bajadas séricas —el acoplamiento es real y dinámico.
A las 12 horas postdosis —el momento estándar de monitoreo clínico— los niveles cerebrales y séricos de litio no difirieron entre el grupo OD y el grupo BID. Esto valida el esquema actual de monitoreo: la analítica de sangre a las 12 h sigue siendo un referente fiable independientemente del esquema de dosificación.
Una toma diaria (OD)
Pico nocturno, descenso diurno
La variabilidad aumenta durante el día. Los niveles cerebrales son más altos por la noche (después de la dosis) y bajan durante el día. La dosis diaria promedio es un 25% menor que en el grupo BID, pero los niveles son equivalentes en el monitoreo estándar.
Dos tomas diarias (BID)
Exposición más estable
Perfil con menores fluctuaciones entre pico y valle a lo largo del día. Esto puede ser relevante para efectos secundarios dependientes del pico sérico, como temblor. La estabilidad mayor podría justificar BID en pacientes especialmente sensibles a efectos adversos dosis-dependientes.
La concentración de litio es mayor en la sustancia blanca que en la sustancia gris, aunque la materia gris se equilibra más rápido con el litio en sangre. Además, la vida media del litio en el cerebro (38.5 horas) es más del doble que en la sangre (18.7 horas), lo que muestra que el cerebro retiene el litio por más tiempo.
Qué significa para la práctica clínica
Las conclusiones prácticas son más matizadas que un simple «una dosis es mejor que dos» o viceversa. Lo que el estudio permite decir:
El monitoreo a las 12 horas después de la dosis sigue siendo útil y muestra bien la exposición cerebral, sin importar el esquema. Esto es tranquilizador, ya que los médicos no necesitan cambiar su práctica de seguimiento. La elección entre OD y BID puede basarse en factores individuales —tolerabilidad, efectos secundarios, adherencia y preferencias del paciente— más que en una diferencia teórica de exposición cerebral a las 12 horas.
Sin embargo, la mayor estabilidad del perfil BID podría ser relevante para pacientes con efectos secundarios pico-dependientes. El temblor, por ejemplo, se asocia con picos séricos altos; una pauta BID que reduce esos picos podría mejorar la tolerabilidad.
Limitaciones importantes
La muestra incluye solo europeos blancos. Los resultados pueden no aplicarse a otras poblaciones, y las diferencias en el metabolismo del litio entre grupos étnicos son un área de investigación activa.
Se excluyeron pacientes con problemas renales, diabetes o hipertensión, que son comunes en los pacientes reales con trastorno bipolar de larga evolución.
Hay un sesgo de selección claro: los participantes ya tenían buena respuesta a su tratamiento. No sabemos cómo actúa el litio en el cerebro de quienes no responden o en fases activas (manía, depresión).
La ventana de seguimiento fue de 10 horas en un solo día. El litio tiene efectos a largo plazo, como la neuroprotección y la modulación de señalización, que no se pueden captar con este diseño.
Para cerrar
El litio es el medicamento más respaldado en psiquiatría, pero su mecanismo de acción es poco comprendido. Ahora, por primera vez, hay una herramienta que permite observar cómo actúa en el cerebro en tiempo real. Esto no responde todas las preguntas, pero inicia una nueva era de investigación: ¿qué sucede en el cerebro de quienes no responden al litio? ¿Cómo cambia su distribución durante un episodio? ¿Puede la ⁷Li-MRI predecir la respuesta antes de que sea clínicamente evidente?
Son preguntas que hasta hace muy poco eran imposibles de formular con datos. Ahora, no.
Referencias
Ritter P, Edelmann K, Thelwall PE, et al. Brain lithium temporospatial kinetics in bipolar disorder: a repeated-measures 7Li MRI study of dosing regimens in Germany. Lancet Psychiatry. 28 junio 2026. doi: 10.1016/S2215-0366(26)00153-7
Scott JG, et al. 3D ⁷Li magnetic resonance imaging of brain lithium distribution in bipolar disorder. Mol Psychiatry. 2019;24(6):803–805. [Primer trabajo del grupo en demostrar la viabilidad de ⁷Li-MRI en bipolar.]
Boere E, et al. The Bipolar Lithium Imaging Scan Study (BLISS): protocol for a 7T lithium-7 magnetic resonance study in bipolar disorder. Psychiatry Research Advances. 2025. doi: 10.1093/psyrad/kkaf003


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