By: Carmen Rubio y Rebeca Jiménez
Cuando un pediatra evalúa el crecimiento de un niño, no lo compara con adultos ni con otros niños al azar. Lo compara con una curva normativa: un gráfico que muestra el crecimiento típico por edad. Es una herramienta simple pero muy útil en la práctica clínica.
Tallas para el cuerpo, ¿y para el cerebro?
Para el cuerpo hay curvas desde hace décadas, pero no había algo similar para el cerebro y sus conexiones en cada etapa de la vida. Un estudio publicado el 25 de marzo de 2026 en Nature por investigadores de la Universidad de North Carolina en Chapel Hill propone este atlas.
El resultado es el primer mapa continuo de cómo se organiza funcionalmente la neocorteza humana desde los primeros días de vida hasta los 100 años, trazado con suficiente resolución como para describir no solo qué cambia, sino cuándo, en qué dirección y con qué implicaciones para la cognición.
«Esto nos da un mapa de referencia de cómo está organizado típicamente el cerebro en cada edad. El objetivo a largo plazo es entender mejor cómo se despliegan el desarrollo y el envejecimiento, y cómo ese panorama puede diferir en la enfermedad.»
— Hoyt Patrick Taylor IV, PhD, autor principal, UNC–Chapel Hill
Muestra y Método: de días a centenarios
3,556
participantes sanos de cinco estudios públicos de neuroimagen
3,972
escaneos de fMRI en reposo analizados en total
0–100
rango de edad cubierto, desde días después del nacimiento hasta los 100 años
La técnica principal fue la fMRI en reposo: los participantes descansaban en el escáner sin hacer ninguna tarea. Esto permite observar cómo se organizan y coordinan diferentes regiones del cerebro de manera espontánea, sin que una tarea específica altere la imagen.
Se calcularon gradientes de conectividad funcional para cada persona: en lugar de dividir el cerebro en regiones, describieron la corteza como un continuo que muestra cómo cambia la conectividad gradualmente. Luego alinearon todos los gradientes en un espacio común y modelaron sus trayectorias a lo largo de la vida usando modelos estadísticos no lineales, creando el atlas normativo.
Los tres ejes que organizan la corteza
En adultos, tres gradientes dominantes capturan la mayor parte de la organización funcional de la neocorteza. Cada uno representa un eje continuo entre dos «polos» funcionales:
Los tres gradientes principales de conectividad funcional
SA
Sensoriomotor
Cortezas unimodales de visión, audición y tacto. Procesamiento local y concreto.
Asociación
Redes de alta jerarquía (DMN, frontoparietal). Pensamiento abstracto e integración.
VS
Visual
Regiones de procesamiento visual occipital.
Somatosensorial
Regiones de procesamiento corporal y motor. Eje de especialización por modalidad.
MR
Modulación
Redes de control ejecutivo y atención. Regulan otros sistemas.
Representación
DMN y sistemas sensoriales/visuales. Contenido mental y memoria autobiográfica.
La ventaja de pensar en gradientes en lugar de «redes» discretas es que capturan la naturaleza continua de la organización cortical. El cerebro no está dividido en cajas; sus transiciones funcionales son suaves, y los gradientes las describen con más fidelidad que las etiquetas de «red A» versus «red B».
Los ejes a lo largo de la vida
Infancia temprana
Anclaje sensorial
La arquitectura está dominada por sistemas sensoriales primarios
Conectividad densa y de corto alcance
Las redes de asociación y control son inmaduras
El eje VS explica más varianza que en adultos
Niñez y adolescencia
Diferenciación jerárquica
El eje SA se reorganiza marcadamente hacia su forma adulta
Las regiones de asociación consolidan sus hubs (DMN, frontoparietal)
El eje MR muestra la mayor maduración
Aparece conectividad de largo alcance que integra regiones distantes
Adultez temprana y media
Consolidación
Los tres gradientes alcanzan la adultez más estable
Máxima segregación jerárquica entre sistemas sensoriales y de asociación
La topografía de los gradientes permanece relativamente constante
Envejecimiento
Diferenciación gradual
Disminución progresiva de los gradientes: diferenciación y complejidad
Pérdida relativa de segregación jerárquica entre sistemas
Topografía general de menor nitidez funcional
Los cambios en gradientes predicen desempeño cognitivo
El andamio genético que se desvanece
Uno de los hallazgos más interesantes del estudio se relaciona con la biología subyacente. Los autores combinaron sus datos de gradientes con información sobre la expresión de genes en diferentes áreas del cerebro y encontraron una señal notable.
Las señales genéticas que organizan los gradientes son más fuertes al inicio de la vida y se debilitan con la edad. Usan la metáfora de un «andamio genético transitorio»: en las primeras etapas, un programa genético guía la arquitectura del cerebro, que luego es influenciada por la plasticidad basada en la experiencia.
¿Por qué importa?
01
Referencia normativa para trastornos del neurodesarrollo
Condiciones como el autismo, TDAH o esquizofrenia muestran patrones de conexión atípicos. Un mapa normativo continuo ayuda a identificar con mayor precisión cómo se desvía el desarrollo en estos trastornos, en qué etapa y eje específico.
02
Marcadores de envejecimiento y riesgo de deterioro
La diferenciación jerárquica relacionada con la vejez está conectada al desempeño cognitivo. Este atlas permite investigar si algunos patrones de diferenciación pueden prever el deterioro antes de que se presente clínicamente.
03
Un lenguaje común entre etapas de la vida
Hasta ahora, los estudios de neurodesarrollo y envejecimiento usaban diferentes metodologías y lenguajes. Este atlas unifica la investigación de toda la vida al describirla en los mismos ejes.
⚠ Límites del estudio
Datos de reposo, no de tarea. Los gradientes se midieron con fMRI en reposo. La organización funcional durante tareas cognitivas puede variar y no se refleja aquí.
La muestra no es uniforme en todo el rango etario. Aunque cubre de 0 a 100 años, la cantidad de escaneos varía según la edad: algunas etapas están más representadas que otras, lo que puede afectar la precisión de las trayectorias normativas en los extremos.
Asociaciones, no causalidad. El estudio muestra vínculos entre la edad, los gradientes y la cognición, pero no establece relaciones causales ni permite predecir el desarrollo individual con precisión clínica.
Diversidad de la muestra. En muchos estudios grandes de neuroimagen, la demografía de los participantes no es siempre representativa.
Referencia:
Taylor IV, H. P., Huynh, K. M., Thung, K-H., Lin, G., Lyu, W., Lin, W., Ahmad, S., & Yap, P-T. (2026). Functional hierarchy of the human neocortex across the lifespan. Nature, 652, 955–964. doi: 10.1038/s41586-026-10219-x (Open access)
Véase también: «Charting the human brain’s lifelong functional organization» (News & Views, Nature, 25 marzo 2026). Enlace
Comunicado institucional: UNC–Chapel Hill Newsroom, 26 marzo 2026. Enlace


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