Por: Carmen Rubio & Rebeca Jiménez
La obesidad suele narrarse como un problema del presente: lo que se come hoy, lo que se gasta hoy, lo que se decide hoy. Pero ¿y si parte del problema estuviera inscrito en el pasado biológico del propio tejido?
Un estudio publicado en Nature propone que el tejido adiposo conserva una “memoria epigenética” de la obesidad incluso después de la pérdida de peso. No se trata de memoria en sentido psicológico, sino de marcas moleculares persistentes que podrían modular la forma en que las células responden ante futuros estímulos metabólicos. ¿Estamos ante una barrera biológica real para mantener la pérdida de peso? ¿O ante una adaptación metabólica persistente cuyo significado clínico aún no comprendemos del todo?

El artículo “Adipose tissue retains an epigenetic memory of obesity after weight loss” (Nature, 2024) nos explica esto, al analizar el tejido adiposo humano subcutáneo y visceral de personas con antecedente de obesidad que habían logrado una reducción significativa de peso (≥25% de disminución del IMC) tras cirugía bariátrica, comparándolo con los de individuos que nunca habían presentado obesidad.
Este estudio analiza por qué a muchas personas les cuesta mantener la pérdida de peso a largo plazo, incluso después de una dieta o de cirugía para bajar de peso. Los autores encontraron que el tejido graso (la “grasa corporal”) conserva una especie de memoria epigenética tras la obesidad que dificulta que el cuerpo “olvide” el estado obeso.
¿Qué encontraron?
Los investigadores analizaron células grasas de personas con obesidad antes y después de perder peso (ya sea por cirugía bariátrica o por dieta). Utilizaron técnicas modernas como secuenciación del ARN de una sola célula (snRNA-seq), análisis de accesibilidad del cromatina (ATAC-seq) y modificaciones epigenéticas (marcas de histonas) para ver qué cambios se mantenían después de la pérdida de peso. Y encontraron que:
- Las células adiposas de personas que habían tenido obesidad mantenían patrones de expresión génica alterados incluso tras pérdida significativa de peso
- Estas alteraciones epigenéticas afectan genes relacionados con metabolismo, inflamación y función mitocondrial
- En ratones, las células grasas de animales previamente obesos recuperaban peso más fácilmente que las de ratones que nunca habían sido obesos
Es decir, el paisaje regulatorio de estas células no volvió por completo a un estado basal. Los autores lo llaman una “memoria obesogénica” que funciona como barrera para mantener el peso reducido.
¿Qué significa “memoria” en este contexto?
En biología celular, “memoria” no implica recuerdo consciente ni intención, sino estabilidad en ciertos patrones regulatorios. Hablar de memoria epigenética significa que algunas marcas en la cromatina y en la organización del genoma persisten tras la pérdida de peso y pueden influir en cómo las células responden a estímulos posteriores. Entre las huellas epigenéticas y la trayectoria de peso intervienen múltiples niveles (conductuales, ambientales, endocrinos y sociales) que siguen modulando el desenlace. Aquí viene la parte complicada: aún no sabemos si es posible resetear completamente esta memoria epigenética. Se sugiere que intervenciones farmacológicas en el mantenimiento de la pérdida de peso podrían modular parte de estas adaptaciones, aunque no está demostrado que eliminen directamente la firma epigenética descrita.
Implicaciones clínicas y psicológicas
La interpretación de la recuperación de peso requiere matices, comprender que existen adaptaciones biológicas persistentes puede aliviar la carga de culpa, no se trata únicamente de falta de disciplina, sino de un organismo moldeado por exposiciones metabólicas previas. No obstante, existe un riesgo inverso: que la explicación biológica se transforme en narrativa de inevitabilidad, puede debilitar la percepción y reforzar la identidad de enfermedad crónica inmodificable. El desafío clínico consiste en integrar la evidencia molecular sin desplazar la dimensión conductual y contextual que sigue siendo decisiva.
- Sugiere que no solo se trata de voluntad, dieta o ejercicio: hay adaptaciones celulares y epigenéticas que pueden hacer que el cuerpo “quiere” volver al estado anterior.
- Reconocer que un programa de pérdida de peso que incluya apoyo psicológico, social, nutricional y de ejercicio es fundamental, y que mantener el peso requiere más que solo reducir calorías: también requiere un entorno estable, estrategias de mantenimiento, apoyo de largo plazo.
- Enfatizar la constancia y la prevención de recaídas: entender que tras la pérdida de peso el cuerpo “trabaja” para recuperar.
Consideraciones y Límites
Los hallazgos deben interpretarse con cautela. En humanos, el número de muestras fue limitado y provenía de pacientes sometidos a cirugía bariátrica, lo que restringe la generalización. La evidencia humana es principalmente asociativa: muestra persistencia molecular, pero no prueba que estas marcas sean la causa directa de la recuperación de peso. El modelo en ratones aporta un componente experimental sólido, aunque la extrapolación entre especies requiere prudencia.
Además, aún desconocemos si estas huellas epigenéticas son reversibles a largo plazo y cómo interactúan con tratamientos farmacológicos actuales.
La noción de memoria epigenética aporta una dimensión importante al estudio de la obesidad: sugiere que la historia metabólica deja huellas celulares persistentes. Esto no implica que la recuperación de peso sea inevitable, pero sí cuestiona las explicaciones simplistas basadas exclusivamente en la voluntad individual. Más que una sentencia biológica, la “memoria obesogénica” invita a pensar la obesidad como un fenómeno dinámico, multicapas y profundamente integrado entre biología y experiencia.
Referencia
Hinte, LC, Castellano-Castillo, D., Ghosh, A. et al. El tejido adiposo conserva una memoria epigenética de la obesidad después de la pérdida de peso. Nature 636 , 457–465 (2024). https://doi.org/10.1038/s41586-024-08165-7

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