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El efecto Flynn inverso: ¿nos estamos volviendo menos inteligentes?

Por Hector Romo-Parra

Durante casi todo el siglo XX ocurrió algo fascinante: las puntuaciones de cociente intelectual (CI) aumentaron de forma constante en todo el mundo. Este fenómeno, conocido como el efecto Flynn, sugería que cada nueva generación era más inteligente que la anterior, con incrementos de aproximadamente 2-3 puntos de CI por década.[1][2]

Pero en las últimas décadas, algo inquietante ha comenzado a suceder: la tendencia se ha invertido.

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¿Qué es el efecto Flynn?

En 1984, el investigador neozelandés James R. Flynn descubrió que el CI promedio había aumentado de manera sorprendente en todos los países industrializados a lo largo del siglo XX. Los españoles ganaron 19 puntos en 28 años, los holandeses 20 puntos en 30 años, y en Estados Unidos el incremento era de 0.5 puntos anuales.[2]

Las explicaciones para este aumento incluían:

  • Mejor nutrición y salud infantil
  • Mayor acceso a educación de calidad
  • Entornos más estimulantes cognitivamente
  • Reducción del tamaño familiar (más recursos por hijo)
  • Adaptación a entornos más complejos[3]

Esto demostraba algo fundamental: la inteligencia no es fija ni completamente heredada, sino que es profundamente moldeable por factores ambientales.

El giro inesperado: el efecto Flynn inverso

Pero a partir de los años 90, en varios países desarrollados (especialmente en Escandinavia, Reino Unido, Francia y Alemania), las puntuaciones de CI comenzaron a descender. Por primera vez en casi un siglo, la tendencia se invirtió.[4]

Este fenómeno se conoce como el efecto Flynn inverso, y plantea una pregunta perturbadora: ¿nos estamos volviendo menos inteligentes?

¿Por qué está sucediendo?

Las explicaciones propuestas son múltiples y complejas:

1. Cambios en la educación

  • Menor énfasis en razonamiento abstracto
  • Sistemas educativos enfocados en «enseñar para el examen»
  • Menos tiempo dedicado a lectura profunda

2. Transformación del entorno cognitivo

  • Dependencia de tecnología: delegamos cada vez más funciones cognitivas a dispositivos (GPS, calculadoras, búsquedas instantáneas)[5]
  • Menor práctica en resolución de problemas complejos
  • Fragmentación de la atención

3. Cambios demográficos

  • Inmigración desde países con menor acceso educativo
  • Diferencias en tasas de natalidad entre grupos socioeconómicos

4. Factores ambientales

  • Exposición a contaminantes
  • Cambios en patrones de sueño
  • Sedentarismo

La paradoja de la era digital

Vivimos en la era de mayor acceso a información de toda la historia humana. Tenemos más datos, más tecnología, más herramientas educativas que nunca. Y sin embargo, algunas capacidades cognitivas parecen estar disminuyendo.

Como señala James Flynn, muchos estudiantes brillantes tienen «todas estas habilidades modernas y, sin embargo, salen de la universidad sin diferenciarse del campesino medieval que está anclado en su propio pequeño mundo«.[6]

El problema no es la falta de habilidades técnicas, sino la ausencia de pensamiento crítico, perspectiva histórica y comprensión profunda de contextos complejos.

¿Nos hace la IA menos inteligentes?

Esta pregunta se ha vuelto especialmente relevante con el auge de la inteligencia artificial. Así como las calculadoras cambiaron nuestra relación con las matemáticas básicas, las IA generativas están transformando nuestra relación con el razonamiento, la escritura y la resolución de problemas.[5]

¿El resultado? Podríamos estar experimentando una forma de «atrofia cognitiva» por desuso, similar a lo que sucede con los músculos cuando dejamos de ejercitarlos.

Reflexión final: ¿estamos midiendo lo correcto?

Tal vez la pregunta no sea si nos estamos volviendo menos inteligentes, sino qué tipo de inteligencia estamos cultivando y cuál estamos perdiendo.

Los tests de CI miden principalmente:

  • Razonamiento abstracto
  • Capacidad verbal
  • Memoria de trabajo
  • Velocidad de procesamiento

Pero no capturan:

  • Creatividad
  • Inteligencia emocional
  • Pensamiento crítico
  • Sabiduría práctica
  • Capacidad de colaboración

El efecto Flynn inverso es una llamada de atención: no podemos dar por sentado el desarrollo cognitivo. Requiere ambientes estimulantes, educación de calidad, hábitos saludables y, quizás lo más importante, el uso activo de nuestras capacidades mentales.

La inteligencia es como un músculo: úsala o piérdela.

Referencias

  • Flynn, J. R. (2012). Are We Getting Smarter?: Rising IQ in the Twenty-First Century. Cambridge University Press.
  • Dutton, E., van der Linden, D., & Lynn, R. (2016). The negative Flynn Effect: A systematic literature review. Intelligence, 59, 163-169.
  • Bratsberg, B., & Rogeberg, O. (2018). Flynn effect and its reversal are both environmentally caused. Proceedings of the National Academy of Sciences, 115(26), 6674-6678.

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