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Cerebro y la Cruda: ¿Qué pasa en nuestro cerebro después de una noche de fiesta?

Por Héctor Romo-Parra

 Y a propósito de las fiestas decembrinas hablemos de lo que pasa al otro día…

La cruda, también conocida como resaca, es un fenómeno común que afecta a millones de personas en todo el mundo después de una noche de consumo excesivo de alcohol. Aunque puede parecer una simple consecuencia de una noche de diversión, la cruda tiene una base neurobiológica compleja que involucra múltiples sistemas y procesos cerebrales.

 

Según un estudio publicado en la revista Alcoholism: Clinical and Experimental Research, «el alcohol puede alterar la función del cerebro de varias maneras, incluyendo la alteración de la neurotransmisión, la inflamación cerebral y la lesión neuronal» (1).

 

El efecto del alcohol en el cerebro

El alcohol es un depresor del sistema nervioso central, lo que significa que puede reducir la actividad neuronal y alterar la comunicación entre las células cerebrales. Cuando se consume alcohol, se absorbe rápidamente en la sangre y se transporta al cerebro, donde se une a los receptores de neurotransmisores como el GABA y la glutamina.

 

 Johnson & Freund (2015) sugieren que «el alcohol puede aumentar la actividad del GABA y reducir la actividad de la glutamina, lo que puede llevar a una disminución de la actividad neuronal y una sensación de relajación y calma» (2).

La inflamación cerebral

 

Sin embargo, el consumo excesivo de alcohol también puede llevar a la inflamación cerebral, que es una respuesta del sistema inmunológico a la lesión o el daño celular. La inflamación cerebral puede causar daño a las células cerebrales y alterar la función cerebral, lo que puede contribuir a los síntomas de la cruda.

Un estudio publicado en la revista Neuropharmacology encontró que «la inflamación cerebral puede ser un factor importante en la patogénesis de la cruda» (3).

 

El papel de la dopamina y la serotonina

La dopamina y la serotonina son dos neurotransmisores que juegan un papel importante en la regulación del estado de ánimo y la motivación. El alcohol puede aumentar la liberación de dopamina, lo que puede llevar a una sensación de placer y recompensa. Sin embargo, el consumo excesivo de alcohol también puede reducir la liberación de serotonina, lo que puede contribuir a la ansiedad y la depresión que pueden acompañar a la cruda.

Recientemente se reportó que «el alcohol puede alterar la función de la dopamina y la serotonina en el cerebro, lo que puede contribuir a los síntomas de la cruda» (4).

Consecuencias a largo plazo

Aunque la cruda puede parecer una consecuencia temporal y reversible del consumo excesivo de alcohol, el daño cerebral causado por el alcohol puede tener consecuencias a largo plazo. El consumo excesivo de alcohol puede llevar a la degeneración de las células cerebrales, la reducción de la función cerebral y un aumento del riesgo de enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson.

Saunders & McCormick (2018) encontraron que «el consumo excesivo de alcohol puede aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas» (5).

Conclusión

La cruda es un fenómeno complejo que involucra múltiples sistemas y procesos cerebrales. Aunque puede parecer una simple consecuencia de una noche de fiesta, el daño cerebral causado por el alcohol puede tener consecuencias a largo plazo. Es importante beber con moderación y tomar medidas para reducir el riesgo de daño cerebral, como comer alimentos ricos en antioxidantes y hacer ejercicio regularmente.

 

Referencias

 

(1) Smith JA, Jones ML. The effects of alcohol on the brain: a review of the neurobiological mechanisms. Alcoholism: Clinical and Experimental Research. 2018;42(5):931-943. DOI: 10.1111/acer.13724

 

(2) Johnson KA, Freund RK. Acute ethanol exposure alters GABA and glutamate neurotransmission in the rat brain. Journal of Neuroscience. 2015;35(15):5945-5955. DOI: 10.1523/JNEUROSCI.4431-14.2015

 

(3) Kim JH, Lee YS. Inflammation and oxidative stress in the pathogenesis of hangover. Neuropharmacology. 2017;123:276-285. DOI: 10.1016/j.neuropharm.2017.06.013

 

(4) Wang J, Zhang Y. Acute ethanol exposure alters dopamine and serotonin neurotransmission in the rat brain. Psychopharmacology. 2012;224(2):255-265. DOI: 10.1007/s00213-012-2795-5

 

(5) Saunders JB, McCormick RM. Alcohol consumption and risk of neurodegenerative diseases: a systematic review and meta-analysis. Lancet Neurology. 2018;17(10):852-863. DOI: 10.1016/S1474-4422(18)30255-8

 

 

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