By: Héctor Romo & Rebeca Jiménez
Clonar no es copiar: es acumular errores.
Durante 20 años, un equipo de investigadores japoneses hizo algo que nadie había intentado con tanta persistencia: clonar al mismo ratón, una y otra vez, generación tras generación. No dos veces, no diez. Cincuenta y ocho veces.
El resultado, publicado recientemente en Nature Communications, es uno de esos experimentos que responden una pregunta enorme con una conclusión incómoda: los mamíferos no pueden reproducirse por clonación indefinidamente. Y la razón nos dice algo profundo sobre por qué el sexo existe.

