By: Héctor Romo & Rebeca Jiménez
Clonar no es copiar: es acumular errores.
Durante 20 años, un equipo de investigadores japoneses hizo algo que nadie había intentado con tanta persistencia: clonar al mismo ratón, una y otra vez, generación tras generación. No dos veces, no diez. Cincuenta y ocho veces.
El resultado, publicado recientemente en Nature Communications, es uno de esos experimentos que responden una pregunta enorme con una conclusión incómoda: los mamíferos no pueden reproducirse por clonación indefinidamente. Y la razón nos dice algo profundo sobre por qué el sexo existe.

El experimento: 20 años, un solo ratón, más de 1.200 clones
Todo comenzó en enero de 2005 con una sola ratona donante. A partir de sus células del cúmulo (células somáticas que rodean al óvulo), los investigadores generaron el primer clon mediante transferencia nuclear de células somáticas (SCNT). Ese clon se convirtió en la donante del siguiente, y así sucesivamente.
La clonación por SCNT no es una “fotocopia” biológica: implica reprogramar un genoma somático dentro del entorno del óvulo para que recupere un estado embrionario. Es un proceso potente, pero imperfecto. Cada ciclo introduce oportunidades de error, tanto a nivel epigenético como genético.
En total se produjeron más de 1.200 ratones clonados a partir de ese único animal original, a lo largo de 58 generaciones.
Durante años, todo pareció funcionar. La eficiencia incluso mejoró hasta alrededor de la generación 26, y los análisis de genoma completo no detectaron diferencias significativas respecto a los primeros clones. Pero esa estabilidad era engañosa.
El derrumbe silencioso
A partir de la generación 27, la tasa de nacimientos empezó a caer. La generación 57 llegó al mundo con una tasa de éxito del 0,6%. Los ratones de la generación 58 nacieron, pero murieron al día siguiente.
Lo más notable: los ratones re-clonados de generaciones intermedias parecían completamente normales y tenían una esperanza de vida similar al control. No había señales de alarma visibles. El deterioro no se veía por fuera; se acumulaba en silencio dentro del ADN.
El trinquete de Muller, en acción
¿Qué ocurrió exactamente? El análisis de genoma completo lo reveló: cada generación acumuló de media unas 70 mutaciones puntuales y 1,5 variantes estructurales en el ADN.
Muchas de estas mutaciones eran individualmente inocuas. Pero sin reproducción sexual, no había forma de eliminarlas ni redistribuirlas. La clonación serial acumuló mutaciones a un ritmo aproximadamente tres veces mayor que en líneas mantenidas por reproducción sexual, que no mostraron declive tras generaciones.
Esto encaja con el trinquete de Muller: en linajes asexuales, las mutaciones dañinas se acumulan de manera irreversible debido a la ausencia de recombinación. Cada generación añade carga genética sin posibilidad de retroceso. Este estudio representa una de las demostraciones más claras en mamíferos de este principio teórico.
El detalle más sorprendente: el sexo «rescata» la línea
Cuando los investigadores cruzaron clones de generaciones avanzadas con ratones normales, ocurrió algo inesperado: aunque muchos embriones no prosperaron, algunos lograron desarrollarse con éxito.
En la siguiente generación, el tamaño de las camadas aumentó y las anomalías placentarias se redujeron notablemente.
La reproducción sexual no solo genera diversidad: también permite reorganizar y filtrar la carga mutacional acumulada.
¿Por qué importa?
- Responde la pregunta de si podríamos clonar mamíferos indefinidamente
- La respuesta es no. Los clones individuales pueden ser viables, pero una línea clonal sostenida en el tiempo no lo es: tarde o temprano se alcanza un umbral de anomalías acumuladas que hace imposible continuar.
- Pone límites a la fantasía de las «copias perfectas»
- Un clon no es una fotocopia fiel en el tiempo. Es más bien hacer fotocopias de fotocopias: los errores se acumulan y no se corrigen por sí solos.
- Da una razón concreta para la ventaja evolutiva del sexo
- En ausencia de patógenos o presión ambiental, el colapso de la línea clonal apunta directamente a la acumulación mutacional como problema central. La recombinación genética no es solo variación: es el mantenimiento del genoma.
Malentendidos comunes
“La clonación siempre está condenada” No. El problema es que la clonación serial a largo plazo, no eventos aislados.
“Los clones nacen enfermos” No necesariamente. Muchos clones fueron fenotípicamente normales durante generaciones.
“Todo se debe a una mutación específica” No. El colapso es acumulativo: múltiples mutaciones (incluyendo pérdida de función y reordenamientos estructurales) cruzan un umbral crítico.
Este experimento duró más que muchos programas de doctorado, más que la mayoría de las becas de investigación. Veinte años siguiendo una sola línea de ratones hasta que la naturaleza dijo basta.
El resultado no es solo un dato curioso sobre la clonación. Es una explicación de por qué los mamíferos —nosotros incluidos— no podemos dejar de mezclar cartas. No como capricho evolutivo, sino como condición de supervivencia a largo plazo.
Fuente:
Wakayama et al. (2026). «Limitations of serial cloning in mammals». Nature Communications, 17, 2495. https://www.nature.com/articles/s41467-026-69765-7

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